3.1.18

Despídete

Ven.
Corre.
Explícame, joder.

¿De qué me sirve acostarme cada noche,
en una cama vacía de esperanzas,
sin que tu presencia ilumine mi llanto amargo?

Imaginando tu sonrisa hasta que el despertador da la voz de alarma.

Que vivo por tus huesos y tu risa,
que mi mundo se desmorona,
rodeado de coronas,
de corruptos,
de directores de obras llenas de cinismos
de amores ideales falsos,
como las flores de los muertos.

Vomito versos que no puedo escupirte en la cara,
no es mi culpa que te vayas cada madrugada
a otra cama,
a otros besos,
a otra voz que te susurre:
"la revolución empieza en la mirada".

Y vuelve,
ya,
no ves que estoy hundiéndome
por debajo del Titanic.

Me falta el aire.

Al igual que tú.

Me estáis volviendo
miserable.

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